Le Monde des religions, septiembre-octubre de 2005 —

“Por qué el siglo XXI es religioso”. El título del artículo principal de este número de regreso a clases evoca la famosa frase atribuida a André Malraux: “El siglo XXI será religioso o no lo será”. La frase resuena. Repetida por todos los medios de comunicación durante los últimos veinte años, a veces se parafrasea como “el siglo XXI será espiritual o no lo será”. Ya he presenciado acalorados debates entre los defensores de ambas citas. Una batalla inútil… ¡ya que Malraux nunca pronunció esta afirmación! No hay rastro de ella en sus libros, sus notas manuscritas, sus discursos ni sus entrevistas. Aún más revelador, el propio Malraux negó sistemáticamente esta cita cuando se le atribuyó por primera vez a mediados de la década de 1950. Nuestro amigo y colega Michel Cazenave, entre otras personas cercanas a Malraux, nos lo recordó recientemente. Entonces, ¿qué dijo exactamente el gran escritor que llevó a la gente a imaginar poner semejante profecía en sus labios? Todo parece haber girado en torno a dos textos en 1955.

En respuesta a una pregunta del periódico danés Dagliga Nyhiter sobre el fundamento religioso de la moral, Malraux concluyó así: «Durante cincuenta años, la psicología ha estado reintegrando demonios en el hombre. Tal es la seria evaluación del psicoanálisis. Creo que la tarea del próximo siglo, ante la amenaza más terrible que la humanidad haya conocido, será reintroducir a los dioses». En marzo de ese mismo año, la revista Preuves publicó dos reediciones de entrevistas publicadas en 1945 y 1946, complementándolas con un cuestionario enviado al autor de El destino del hombre. Al final de esta entrevista, Malraux declaró: «El problema crucial de finales de siglo será el problema religioso, en una forma tan diferente de la que conocemos como lo fue el cristianismo de las religiones antiguas»

Es a partir de estas dos citas que se construyó la famosa fórmula, aunque desconocemos quién la creó. Sin embargo, esta fórmula es sumamente ambigua. Pues el «retorno de la religión» que presenciamos, en particular en su forma identitaria y fundamentalista, es la antítesis de la religión a la que alude el exministro de Cultura del General De Gaulle. La segunda cita es, en este sentido, perfectamente explícita: Malraux anuncia el advenimiento de una problemática religiosa radicalmente diferente a las del pasado. En numerosos textos y entrevistas, reclama, a la manera del «suplemento del alma» de Bergson, un gran acontecimiento espiritual que saque a la humanidad del abismo en el que se hundió durante el siglo XX (véase sobre este tema el excelente librito de Claude Tannery, *L'Héritage spirituel de Malraux* – Arléa, 2005). Para la mente agnóstica de Malraux, este acontecimiento espiritual no fue en absoluto un llamamiento al resurgimiento de las religiones tradicionales. Malraux creía que las religiones eran tan mortales como lo eran las civilizaciones para Valéry. Pero para él, cumplían una función positiva fundamental, una que seguirá vigente: la de crear dioses que son «las antorchas encendidas una a una por la humanidad para iluminar el camino que los aleja de la bestia». Cuando Malraux afirma que «la tarea del siglo XXI será reintroducir a los dioses en la humanidad», reclama una nueva oleada de religiosidad, pero una que provendrá de las profundidades del espíritu humano y se orientará hacia una integración consciente de lo divino en la psique —como los demonios del psicoanálisis— y no hacia una proyección de lo divino hacia el exterior, como solía ocurrir con las religiones tradicionales. En otras palabras, Malraux esperaba el advenimiento de una nueva espiritualidad con los colores del hombre, una espiritualidad quizás en germen, pero que a principios de este siglo aún se encuentra muy sofocada por la furia del choque de las identidades religiosas tradicionales.

PD 1: Me complace anunciar el nombramiento de Djénane Kareh Tager como redactora jefe de Le Monde des Religions (anteriormente era secretaria editorial).
PD 2: Me gustaría informar a nuestros lectores del lanzamiento de una nueva serie de números especiales de Le Monde des Religions, altamente educativos: «20 Claves para la Comprensión». El primero se centra en las religiones del antiguo Egipto (véase la página 7).